Tarde, mal y desde las ruinas: Rojas reaparece cuando el Casino ya arde

Cuando el reloj político ya marcó descuento y el debate explotó por todos lados, el intendente Arturo Rojas decidió hablar. Lo hará este viernes desde el ex bowling del Casino de Necochea, un gesto más efectista que oportuno, en medio de un conflicto que él mismo dejó crecer. Medios, gremios y actores del turismo fueron convocados a último momento, mientras la ordenanza que habilita la subasta del complejo es cuestionada, reformulada y hasta amenazada con terminar en la Justicia.

El problema no es solo el lugar elegido, cargado de simbolismo, sino el timing. La ordenanza se aprobó con apuro, sin aceptar cambios de la oposición y en una sesión cargada de cruces. Semanas después, cuando los errores empiezan a quedar en evidencia, aparecen los intentos por corregir lo que se hizo mal desde el inicio: plazos de obra inexistentes, beneficios fiscales demasiado amplios, cesiones poco claras y un destino de fondos que nunca terminó de explicarse. Todo eso ahora vuelve a discutirse, pero ya con la subasta en marcha.

Mientras tanto, crece el malestar político y social. Concejales de distintos espacios impulsan modificaciones para evitar especulación inmobiliaria y vecinos analizan llevar el proceso a los tribunales por presuntas irregularidades. En ese contexto, la conferencia del intendente parece más una reacción forzada que una conducción firme. El Casino, uno de los patrimonios más emblemáticos de la ciudad, quedó atrapado en una gestión que vuelve a llegar tarde, intenta ordenar el caos que generó y habla cuando el incendio ya está encendido.