Mientras desde algunos despachos se habló de una Nochebuena “tranquila”, en las calles de Necochea y Quequén la historia fue otra. Vecinos de distintos barrios describieron una madrugada tomada por el ruido, los escapes libres y los cortes de motos que se repitieron sin pausa hasta bien entrada la mañana. Lejos del clima de festejo familiar, el sonido dominante fue el de motores acelerados y música a todo volumen, sin que aparecieran controles efectivos.
Los reclamos llegaron desde la Villa Balnearia, Barrio Parque, Villa del Deportista, Villa Florida y sectores de Quequén, todos con un denominador común: motos haciendo ruido durante horas y ausencia total de respuestas municipales. Pese a la vigencia de ordenanzas y a los llamados de vecinos, no hubo operativos visibles ni sanciones que frenaran el descontrol. Para muchos, el problema ya no es la fiesta, sino la repetición de una postal conocida: cada feriado largo, las motos hacen lo que quieren.
El dato que más enojo generó fue que la situación no sorprendió a nadie. Navidad estaba en el calendario, los reclamos vienen de hace meses y el ruido de las motos es una queja permanente en la ciudad. Aun así, el Municipio volvió a fallar en la prevención y el control. Mientras algunos pudieron dormir, otros pasaron la madrugada contando aceleradas, esperando que alguien haga algo. Otra vez, no pasó nada.