Marcha con aval oficial y recorrido polémico: ruido, provocaciones y tensión en pleno corazón de la playa.

Con autorización oficial y un recorrido previamente aprobado, la Marcha del Orgullo volvió a sacudir el centro de Necochea este sábado, dejando detrás ruido, provocaciones y escenas de fuerte tensión. La movilización avanzó por zonas altamente sensibles de la ciudad, generando malestar entre vecinos y reabriendo el debate sobre quién define estos trayectos y con qué criterio se permite atravesar espacios institucionales y patrimoniales clave.

Lejos de ser un paso casual, la columna volvió a pasar frente a la comisaría, la iglesia y el Complejo Casino, repitiendo un itinerario que ya había generado polémica en ediciones anteriores. Cánticos, consignas y gestos provocadores estuvieron dirigidos tanto a las fuerzas de seguridad como a símbolos religiosos y a uno de los edificios históricos más emblemáticos de la ciudad, mientras el despliegue policial observaba sin intervenir.

El cierre fue un festival artístico, pero la jornada dejó una estela de preguntas incómodas: ¿quién autorizó este recorrido específico y por qué se insiste en atravesar los mismos puntos conflictivos año tras año? En una ciudad que convive con su historia, su fe y sus instituciones, la marcha volvió a instalar una discusión que va más allá de la consigna original y pone el foco en el uso del espacio público, los límites de la protesta y la responsabilidad de quienes habilitan recorridos que, lejos de apaciguar, vuelven a encender la polémica.