HORROR EN EZEIZA: EXPLOSIONES EN CADENA, LLAMAS GIGANTES Y UNA NOCHE DE PÁNICO TOTAL

El polo industrial de Carlos Spegazzini vivió una noche digna de una película de catástrofes cuando una serie de explosiones desataron un infierno de fuego visible a kilómetros. Las primeras detonaciones sacudieron la zona como un terremoto, reventando ventanas y levantando una columna de llamas de más de 20 metros que convirtió el cielo en una mezcla siniestra de rojo y negro. Más de 20 personas terminaron heridas mientras dotaciones de bomberos llegaban desde todos los distritos cercanos para intentar frenar una situación que, durante horas, estuvo completamente fuera de control.

Los vecinos describieron un estruendo “seco y brutal”, seguido de una ola expansiva que hizo temblar casas hasta a cuatro kilómetros del epicentro. Las explosiones continuaron en cadena mientras una nube de humo tóxico se extendía por toda la región, obligando al cierre de la bajada de Spegazzini y a que las autoridades recomendaran a la población encerrarse en sus casas, sellar puertas y ventanas y evitar respirar el aire cargado de químicos. Clínicas y hospitales entraron en código rojo recibiendo heridos con cortes, golpes y quemaduras provocadas tanto por el fuego como por vidrios que estallaron en los hogares.

Mientras las llamas devoraban depósitos y galpones, surgieron detalles aún más alarmantes: el foco habría comenzado en un predio lindero a una fábrica de pinturas y químicos, lo que explicaría la violencia de las explosiones y el olor penetrante que llegó incluso a localidades a más de 40 kilómetros. Las estructuras colapsaron, portones volaron por el aire y los bomberos se vieron obligados a trabajar a distancia debido a las detonaciones constantes. La magnitud del desastre motivó la intervención de la Policía provincial, la Agencia Federal de Emergencias y municipios vecinos, que activaron protocolos de emergencia mientras una ciudad entera pasaba la noche en vilo, mirando el cielo iluminado por un fuego que parecía no terminar nunca.