El Gobierno lanzó su jugada más explosiva: sacar a la luz los dólares que millones de argentinos esconden bajo el colchón y llevarlos al sistema financiero. Con la reglamentación de la llamada Ley de Inocencia Fiscal, Economía promete un “blanqueo eterno” que podría poner en movimiento hasta USD 170 mil millones, una cifra que sacude al mercado y despierta temores, dudas y expectativas en partes iguales.
La letra chica no es menor: los dólares solo serán “inocentes” si pasan por el banco. Depositar, transferir, dejar rastro. Esa es la condición para evitar miradas incómodas del fisco y cumplir con los controles internacionales. El mensaje es claro: quien quiera usar sus ahorros deberá exponerlos, mientras el Estado promete seguridad jurídica… aunque los bancos y los contribuyentes todavía observan con desconfianza.
Pero el verdadero temblor llega para los monotributistas y pequeños contribuyentes. Quien no se anote en el Régimen Simplificado de Ganancias queda bajo la lupa, con riesgo de inspecciones, multas y ajustes. Aunque el Gobierno asegura que no habrá una “caza inmediata”, la advertencia está sobre la mesa: sacar los dólares y pagar más, o no sacarlos y quedar expuesto. El colchón, ese viejo refugio argentino, ya no parece tan seguro como antes.