Mientras la política sigue discutiendo y el polvo del debate no termina de asentarse, el engranaje de la subasta del Casino ya empezó a girar a toda velocidad. Más de veinte martilleros se anotaron para quedarse con el martillo más codiciado de la ciudad, el que definirá el futuro del histórico complejo frente al mar. El listado final será elevado este lunes al Ejecutivo y, si no hay sorpresas, el viernes 2 de enero se conocerá el nombre elegido.
Según trascendió, el número de inscriptos podría trepar a 26 profesionales de un padrón total de 84 matriculados en el Colegio de Martilleros local. La selección se hará por sorteo, con números asignados por el Municipio y bajo la mirada de un escribano público, en un acto que prometen abierto y “transparente”, y que tendría lugar en el propio edificio municipal. Todo, en medio de una ciudad que mira el proceso con expectativa y desconfianza a partes iguales.
Desde el Ejecutivo aseguran que, una vez designado el martillero, la subasta podría concretarse a fines de enero o comienzos de febrero. El intendente Arturo Rojas ya avisó que vetará cualquier intento de modificar la ordenanza desde la oposición, lo que en los hechos acelera los tiempos y deja al Concejo jugando desde atrás. Así, con promesas de publicidad masiva y exigencias de garantías económicas, el Casino entra en la recta final de una historia que mezcla política, patrimonio y una pulseada que todavía no terminó.