ARENA QUE DESAPARECE, FOTOS QUE SOBRAN: OTRO ENCUENTRO MÁS POR LA EROSIÓN EN QUEQUÉN

La postal se repite desde hace años en Quequén: la arena se esfuma, el mar avanza… y los funcionarios posan para la foto. Esta semana, un grupo de vecinos volvió a sentarse con autoridades del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén para “hablar” sobre la erosión costera que viene castigando la zona balnearia desde hace demasiado tiempo. Del otro lado de la mesa estuvieron el presidente interino Mariano Carrillo y Gustavo Gavilán. Buen clima, palabras amables y promesas. Lo de siempre.

Los vecinos —entre desarrolladores, emprendedores turísticos y referentes locales— insistieron con la necesidad urgente de una obra de mitigación y celebraron que “el tema esté en agenda”. Incluso deslizaron que existiría un proyecto de refulado con fondos casi asegurados. Pero en Quequén ya escucharon ese libreto antes: proyectos que “estarían”, presupuestos que “habría” y compromisos que “se evaluarían”. Mientras tanto, la costa sigue perdiendo metros y la temporada turística mira de reojo cada sudestada.

Lo más preocupante es que este problema no nació ayer: lleva años acumulando reuniones, declaraciones y gestos protocolares sin soluciones concretas a la vista. Nadie discute la importancia del puerto ni su impacto económico, pero los vecinos reclaman algo básico: que la arena que se extrae vuelva a la playa antes de que el daño sea irreversible. La pregunta que retumba en cada encuentro es la misma: ¿cuántas reuniones más hacen falta para pasar de las palabras a las máquinas trabajando en la costa?