Una audiencia pública por el presupuesto terminó convertida en un verdadero desfile de bronca vecinal, con reclamos encendidos por barrios llenos de basura, calles intransitables y zonas enteras a oscuras. Durante más de una hora, vecinos de distintos puntos de la ciudad expusieron situaciones límite y denunciaron abandono, mientras los funcionarios presentes evitaron dar explicaciones, alimentando aún más la indignación.
Las quejas se multiplicaron: microbasurales que crecen sin control, plazas descuidadas, luminarias que no funcionan y baches que convierten cada viaje en una odisea. También se alertó por la falta de profesionales en centros de salud, problemas con el acceso al agua y accidentes de tránsito por la ausencia de infraestructura básica, en un cuadro que muchos describieron como “insostenible”.
El clima se tensó aún más cuando, tras escuchar los planteos, las autoridades optaron por el silencio y no respondieron preguntas sobre el destino de los fondos ni sobre futuras soluciones. Con el tratamiento del presupuesto en marcha y aumentos de tasas en el horizonte, el malestar promete escalar y deja abierta una pregunta que resuena fuerte en los barrios: ¿quién se hace cargo del deterioro?