El arranque del ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires quedó envuelto en una tormenta sindical tras el rechazo fulminante a la oferta salarial del 3%, considerada “migajas” por los gremios estatales. Docentes, judiciales y trabajadores públicos endurecieron su postura y encendieron las alarmas al confirmar medidas de fuerza que ponen en jaque el normal comienzo de las clases.
Con un paro docente de 24 horas anunciado para el 2 de marzo —justo el día en que miles de chicos deberían volver a las aulas— el conflicto escaló a niveles de máxima tensión. Mientras los sindicatos exigen una urgente reapertura de paritarias y mejoras acordes a la inflación, desde el gobierno provincial advierten que las cuentas están al límite y apuntan a la caída de recursos como principal obstáculo.
En medio del tironeo, ATE incluso propuso nuevos impuestos y cambios fiscales para financiar aumentos, mientras crece la incertidumbre entre familias y trabajadores. Sin acuerdo a la vista y con fechas clave para la liquidación de sueldos acercándose, el pulso entre gremios y Provincia amenaza con convertir el inicio de clases en un nuevo campo de batalla político y económico.