La Municipalidad de La Plata decidió bajar la persiana este miércoles para recibir nada menos que a Johnny Depp, y la movida cayó como un baldazo de agua fría entre los vecinos. Mientras el actor desembarca para un acto oficial y una masterclass en el Coliseo Podestá, la gestión de Julio Alak decretó asueto administrativo en pleno pico de conflictos urbanos. El glamour hollywoodense chocó de frente con la realidad platense: baches, servicios flojos y debates urgentes que quedaron en pausa… por una estrella.
Desde el mediodía, el Palacio Municipal quedó blindado: cerrado al público, solo habilitado para el personal acreditado al evento y con orden de desalojar oficinas y cocheras “por seguridad”. Todo esto mientras en el Concejo Deliberante se acumulaban temas picantes: la reforma del Código de Ordenamiento Urbano, el transporte público al borde del colapso y la presión vecinal por el abandono del espacio público, sobre todo en barrios como City Bell y Gonnet.
La postal del día fue casi cinematográfica: La Plata alfombrando su agenda para Depp mientras los reclamos de obras inconclusas, calles rotas y falta de control urbano seguían esperando turno. La visita del actor puede brillar en la foto, pero la ciudad —la de todos los días, la que no tiene director ni maquillaje— sigue pidiendo acción. Y, según muchos vecinos, no hay estrella que justifique ponerla en pausa.