En una jornada que prometía pura solemnidad, el Senado terminó viviendo una escena digna de un reality político. Mientras desfilaban los nuevos legisladores para su jura, Patricia Bullrich —ministra de Seguridad y ahora flamante senadora— quiso decir unas palabras. Pero Victoria Villarruel, dueña del mazo y del reglamento, la frenó en seco. “Acá se acordó que nadie habla”, lanzó la vicepresidenta, dejando a Bullrich con la palabra en la puerta. Desde los palcos, Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli seguían la escena como si fuera la final de un programa en vivo.
El chisporroteo no terminó ahí. Tras la sesión, Bullrich salió a explicar que su intención era marcar que algunos entraron a la ceremonia con “más invitados de los permitidos” y que todos los senadores “deberían tener el mismo trato”. Una frase que muchos leyeron como un tiro por elevación hacia los acomodados de última hora. Villarruel, firme en su postura, defendió el acuerdo previo: ni discursos, ni excepciones, ni micrófonos improvisados.
Mientras tanto, la jura siguió su curso con 23 nuevos senadores tomando asiento… menos Lorena Villaverde, que quedó afuera por la impugnación de su pliego debido a sus presuntos vínculos con figuras investigadas en Estados Unidos. El resto del elenco quedó confirmado: desde Bullrich y Monteverde por CABA hasta Recalde, Capitanich y Royón por las provincias. Y como bonus final, Bullrich adelantó que el 10 de diciembre arranca el maratón de sesiones extraordinarias, donde buscarán sacar Presupuesto y Ley Impositiva. El Senado promete temporada fuerte.