El conflicto por Punta Mogotes estalló y ya juega en tiempo de descuento. El Municipio de General Pueyrredon salió a bloquear con dureza el intento del Gobierno bonaerense de Axel Kicillof de llevar la pelea a la Corte Suprema de la Nación. Con un escrito demoledor, la administración local pidió que el recurso provincial sea rechazado de plano y dejó en claro que no piensa entregar la cancha: para el Ejecutivo marplatense, esta batalla se define en casa y no en los pasillos del máximo tribunal del país.
Desde el Palacio Municipal denuncian una maniobra política y judicial para “nacionalizar” un conflicto que, aseguran, es puramente local. Mientras la Provincia busca correr el expediente y cambiar de árbitro, el Municipio se aferra a los fallos de los jueces marplatenses, que hasta ahora le jugaron a favor. La acusación es directa: Kicillof intenta forzar una épica institucional donde solo hay una discusión de competencia, sin sentencia definitiva ni gravedad real que justifique la intervención de la Corte.
Con el telón de fondo de contratos vencidos, millones en juego y un complejo clave para el futuro turístico de la ciudad, la tensión no afloja. El Municipio redobla la apuesta, defiende el pago que considera saldada la deuda histórica y acusa a la Provincia de avanzar como si la Justicia no existiera. Ahora, la definición queda en manos de la Suprema Corte bonaerense, pero el mensaje político ya está lanzado: Punta Mogotes no se entrega y Mar del Plata está dispuesta a dar la pelea hasta el final.