El verano en Necochea dejó números que hacen ruido: enero cerró con una ocupación turística del 74%, una cifra que está lejos del boom esperado para el mes más fuerte del año. Aunque desde la Secretaría de Turismo intentan mostrar estabilidad, lo cierto es que el promedio revela un enero sin explosión, con camas vacías y expectativas que no terminaron de cumplirse.
Los datos oficiales muestran contrastes llamativos: mientras algunos sectores tocaron picos altos —como las cabañas sindicales con casi 89% y las hosterías por encima del 86%—, los hoteles tradicionales quedaron muy por debajo, con registros que oscilaron entre un flojo 57% y un 75%. Incluso el rubro inmobiliario, que suele salvar la temporada, marcó un 82,5%, números que no alcanzan para tapar la sensación de un verano irregular.
El mayor movimiento se dio recién hacia el final del mes, con un leve repunte entre el viernes 30 y sábado 31, impulsado por eventos familiares y actividades gratuitas. Aun así, el balance final deja un dato incómodo: en comparación con enero de 2025, la ocupación cayó y el gran motor turístico de la ciudad no terminó de arrancar. Enero pasó… y el turismo quedó en deuda.