El relato oficial volvió a chocar contra la realidad. Mientras el intendente Arturo Rojas habla de orden y “responsabilidad fiscal”, los trabajadores municipales de Necochea despertaron en enero con el sueldo incompleto. El Sindicato de Trabajadores Municipales denunció que las bonificaciones habituales directamente no aparecieron en los recibos, dejando al descubierto lo que desde el gremio califican como otra promesa incumplida del jefe comunal.
Según el sindicato, el dinero fue depositado, sí, pero con un recorte silencioso: faltaron conceptos remunerativos que forman parte del salario normal, mensual y permanente. Para los municipales, no se trata de un error administrativo sino de una decisión política. “Rojas miente cuando dice que los sueldos están al día”, deslizan desde los pasillos gremiales, donde aseguran que el Ejecutivo viola acuerdos firmados y el Convenio Colectivo de Trabajo mientras mira para otro lado.
El impacto no es menor: familias enteras desacomodadas, cuentas que no cierran y un clima de bronca creciente en todas las áreas del Municipio. Desde el sindicato exigen el pago inmediato de lo adeudado y apuntan directo al intendente, a quien acusan de ajustar por abajo y descargar el costo de su mala gestión sobre los trabajadores. La pregunta que sobrevuela es simple y explosiva: ¿hasta cuándo Rojas va a seguir prometiendo salarios que después no paga?