Puerto Quequén decidió ponerle punto final a los pozos que complicaban la operatoria en los muelles 8, 9 y 10. Tras semanas de trabajo, el playón portuario quedó completamente repavimentado con asfalto en caliente, una transformación clave para evitar demoras y mejorar el tránsito del inagotable convoy de camiones que descargan fertilizantes y subproductos. Los sectores más dañados, según informaron, ya no tienen grietas, hundimientos ni filtraciones, sino una superficie lista para aguantar el ritmo del comercio exterior.
Jimena López, presidenta del Consorcio de Gestión, celebró la obra como parte de un plan más ambicioso. Según explicó, en los últimos dos años se destinaron “cientos de millones de pesos” para atacar problemas históricos y modernizar zonas críticas del puerto. El deterioro del pavimento no solo generaba riesgos, sino que estiraba los tiempos operativos y ralentizaba el movimiento de mercadería. La intervención incluyó desde fresado y rectificación hasta demoliciones completas y reconstrucción de bases para garantizar un nuevo pavimento resistente.
Con una superficie de 2.520 metros cuadrados y una inversión de $368.341.830, el proyecto se posiciona como una de las obras más importantes del año para la terminal marítima. Desde el Consorcio aseguran que no se trata de un esfuerzo aislado: forma parte de una estrategia para potenciar el desarrollo de Puerto Quequén y prepararlo para mayores volúmenes de actividad. Ahora, con el piso renovado, la estación portuaria suma un punto a favor en su camino hacia una logística más rápida y eficiente.